Sirenas. Tormentas. Luces de bohemia.

on 7 oct 2013
Son tiempos difíciles para todos, para mi mente en especial. Meses de cambios. Meses de altibajos, días de amargura y noches de desenfreno.

Nadie dijo que en esta vida las cosas fueran fáciles. Es más, las cosas vienen y van. Algunas aparecen por sorpresa y desaparecen con amargura. Se desvanecen en esa nebulosa extraña llamada tiempo, que engulle a su parecer todo lo que le apetece.

Es asombroso y triste a la vez ver como algo que creías especial, que pensabas que te iba a cambiar, algo con futuro, simplemente, se va. Se va por un estúpido al que le dio miedo viajar. Marcha sin más por alguien que se aferra a su vida, a su comodidad, a su no querer compartir, no querer arriesgar.

Absurda imbecilidad la de esa persona que no sabe aprovechar. Que se cree el rey del mundo, y es un simple grano de arena que se mete en el ojo de las personas.

Nada esta quieto, todo fluye. Eso me enseñaron una vez. Día a día lo compruebo. Todo fluye, y si en un momento te intentas parar, algo detrás de ti te hará seguir tu camino, tu sendero, tu caminar.

Tú, que eres fuerte e indestructible, vives la vida al límite, dejándote llevar. A quién intentas engañar. ¿Dejándote llevar?. Si precisamente, en ese río que es la vida, te aferras a un tronco, algo sólido que te aguante, y simplemente dices que "te dejas llevar".

Libérate del tronco. Vive, huye, corre, vuela, NADA. Sumérgete en este río, déjate empapar, y disfruta de cada gota de agua que te envuelve, que te moja, que te ahoga.

Son tiempos difíciles, en los que lo importante es flotar. Evita hundirte y aprovecha la oportunidad.

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