Levantarse de mañana, lavarse la cara, tomar un buen desayuno, y sin más, calzarse las deportivas y andar.
Andar hacia donde te lleve tu corazón, sigue esa corazonada que te dice que allí, en ese sitio por el que pasas constantemente, día tras día, hay algo que hoy lo hará especial, y si así lo crees, así será.
Sea un banco del parque de tu ciudad, o simplemente un sendero cerca de tu casa, si dejas tu mente en blanco y caminas por libre, te aseguro que lo disfrutarás como si del Edén se tratase.
Andar, por cualquier sitio, con música, o escuchando el rebumbio de cada lugar, es la mejor forma para dejar volar tu imaginación y liberar tu cabeza de malas ideas.
Como si de un viejo solitario se tratase, cada mañana en la que el tiempo acompañe, cojo cualquier trapo del armario, me calzo unas zapatillas cómodas, y ando, como si en ello se me fuera la vida. Ando por senderos desconocidos, perdiéndome, observando cada detalle, y a veces te das cuenta de lo bella que es la vida, por una simple planta, o una ardillita trepando por un árbol a dos metros de ti.
Las mejores cosas, no se comprar, son siempre un regalo de la vida, y es una lección que muchos deberían de aprender. Aprovecha el momento, y vive ahora que puedes, no intentes conseguir imposibles, y quédate con lo que ya tienes, una vida repleta de alegría, solo tienes que buscarla, no es tan difícil.
Es un consejo de Mono Verde.